Hemos llegado al dualismo político. Eso es evidente. Salvo por pequeños pactos, a los que curiosamente se suele llegar con partidos nacionalistas (autonómicos, no españoles) que consiguen más réditos políticos de los que se merecen, y que generalmente buscan más la consecución de beneficios locales (casi exclusivamente económicos), de sus regiones, el pastel político está repartido entre los dos grandes partidos, a los que sobra mentar.
Yo me confieso republicano. ¿Por eso soy de izquierdas? No entiendo que motivos puede tener alguien de derechas para querer que su jefe de estado sea designado hereditariamente. Tampoco estoy tirando piedras contra los monárquicos, simplemente digo que no entiendo porque la república es de izquierdas y la gente de derechas tiene que ser monárquica.
A menudo, da la sensación de que se incita a la separación de la población (de la que tiene preocupaciones políticas, me refiero) entre de izquierdas, y de derechas. Como si no fuéramos capaces de llegar a un acuerdo. Como si cualquier discusión política entre gente de izquierdas (necesariamente republicanos) y de derechas (monárquicos por obligación) estuviera obligada a terminar en una discusión bizantina acerca de quién mato más gente durante la guerra civil.
Pero analizando el bipartidismo español, ¿en realidad se trata de bipartidismo? Yo creo que no. Que en realidad estamos ante Can Cerberos, con dos cabezas, pero el mismo perro. Si analizamos sus políticas, en realidad, salvo algunas cuestiones sociales, como puede ser el matrimonio homosexual y el aborto, existe poca diferencia.
Hacen prácticamente la misma política económica, sin asumir riesgos, ni promover grandes cambios, con el único objetivo de aguantar el tirón, que nadie se cabree mucho con ellos, y esperando a tener la suerte de que si viene una crisis (que vendrá, cuando pase está en la que estamos, otra, y otra, y...), le toque a la cabeza de al lado (así podrán ladrarle a gusto).
En el caso de la corrupción, ambos grupos dan la callada por respuesta cuando la pelota está en su tejado. Argumenta la excusa del 'y tú más', y del 'empezó él', que yo no escucho desde el parvulario fuera del círculo político. Y otra vez se trata de aguantar el tirón.
Su forma de hacer oposición no ha cambiado desde el 'váyase, señor González'. Se basa en el descrédito, en usar el insulto, en arremeter contra el otro, pero sin hacer, ni proponer nunca nada concreto, y mucho menos, productivo. Es más, se intentara tirar abajo cualquier propuesta del contrario que pudiera salir bien.
Han logrado convertir nuestro parlamento en un patio de colegio, en el que se discute sobre quien es mejor, si Messi, o Cristiano Ronaldo.
Y siendo objetivos, a menudo, no sé sabe muy bien que camino ha llevado a estar de cada lado, pero yo no me extrañaría demasiado si existe un universo paralelo en el que Rajoy es dirigente del PSOE, y Zapatero es el líder de la oposición, a la cabeza del PP. No sé distingue en gran manera del mecanismo que lleva a alguien a ser del Real Madrid o del Barcelona.
Y mires para cualquiera de los dos, no hay en ninguno de los dos lados, voluntad de hacer bien las cosas, de trabajar, de salir adelante, de mejorar. Se parece bastante al problema del idioma, aquí, en Galicia. Hay más posibilidades de que dos abuelos de la aldea, uno gallego, y el otro castellano, que no sabe ninguno de los dos hablar, que quizá ni lo haya escuchado, el idioma del otro, el uno gallego, y el otro castellano, lleguen a un entendimiento, a que lo hagan dos políticos, uno españolista, y el otro galleguista, aunque ambos entiendan y hablen perfectamente los dos idiomas.
Sin embargo, tal y como pasa con los dos abuelos, si hay voluntad de entender, la izquierda, y la derecha, la de verdad, la de la gente de la calle, tiene más cosa en común de lo que cree.
En cuanto a la corrupción, preguntes a quien preguntes, tiene claro que la política debe ser de 'Tolerancia 0', que lo primero que deben hacer los que roban es devolver lo que han robado, y luego pasar una larga temporada en la cárcel, sin importar su color político.
La oposición, y esa forma de pelearse en el parlamento, nos da vergüenza a todos, sin importar a quien preguntes (aunque a menudo si depende de quien tome la palabra).
Las carreteras están mal, el gobierno despilfarra (y no sólo el central), el senado no vale de nada, los jueces están politizados, las multas se suelen imponer con afán recaudatorio, la educación está fatal (y no solo la impartida en los colegios), el trabajo no digamos, la economía está sometida a unos pocos intereses egoístas y corruptos, la urbanización es especulativa, y un largo etcétera de problemas políticos; y todos los españoles estamos de acuerdo: ¡se necesitan soluciones ya!.
Así que la conclusión, que España en realidad no se divide en gente de izquierdas y derechas, sino en gente que ve problemas y quiere soluciones, y los gilipoyas que prefieren ponerse a discutir sobre el sexo de los ángeles.
Por eso, hagan el favor, definan su posición política como de izquierdas o de derechas, lean las propuestas de los partidos, y voten a un perro que no tenga dos cabezas.
P.D: Si este post llegase a menéame, cosa imposible, estoy seguro que los comentarios terminarían siendo una discusión sobre la madre de Franco, que en paz esté, que dudo que sea tan culpable. Y sí, ya sé que lo de Paracuellos esto mal.